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¿Es lo mismo esquela y obituario?

¿Es lo mismo esquela y obituario?

Esquela y obituario son términos que habitualmente se emplean indistintamente. Sin embargo, uno y otro hacen referencia a diferentes elementos. Por eso hemos decidido redactar este artículo, donde despejamos las dudas acerca de sus diferencias y te ayudamos a elegir la mejor opción. Si no sabes por cuál optar, te recomendamos su lectura.

Qué es una esquela

La esquela es una nota que informa sobre el deceso de una persona determinada. Por eso también se conoce como aviso fúnebre o mortuorio.

Así, el objetivo de una esquela (propiamente, esquela mortuoria) no es otro que publicar la noticia del fallecimiento de una persona. Por eso suelen publicarse en los periódicos e incluso en tablones de anuncios o en la propia calle, con el fin de que alcancen la máxima difusión.

Si coges cualquier periódico, podrás encontrar una sección necrológica donde se reúnen todas las esquelas del día. Incluso las publicaciones digitales suelen tener un apartado propio para difundir estas notas.

Estas comunicaciones son tan populares que poseen un formato propio. Típicamente se enmarcan en un borde negro y grueso, remarcando el nombre del difunto y siguiéndolo de sus honores, titulaciones o empleo. Posteriormente se señalan las circunstancias básicas del deceso y se indican el momento y lugar del velatorio y el entierro. Lo más tradicional es cerrarlas con una relación de las personas que comunican el suceso y de un ruego (por ejemplo, «ruegan una oración por su alma»).

Si quieres publicar una esquela, bastará con entrar en contacto con la dirección del medio de comunicación donde la quieras introducir. Sin embargo, lo más frecuente es hacerlo por medio de la funeraria u otras organizaciones familiarizadas con la operativa.

Qué es un obituario

El obituario es un comentario sobre la reciente noticia del fallecimiento de una persona. Suele publicarse tras el fallecimiento de grandes personalidades, aunque también es común que lo comuniquen los propios familiares cuando el fallecido les es cercano o muy querido. Por tanto, nada te impide redactar un obituario en memoria de un allegado, especialmente, si quieres dar la oportunidad al público de conocer un poco mejor su persona.

Precisamente por su extensión, en ocasiones, hace referencia a la sección necrológica de una publicación. Aunque este uso del término es correcto, lo cierto es que es más preciso emplearlo para designar al propio comentario sobre la noticia del deceso.

Es frecuente que un obituario esté redactado antes del propio fallecimiento de su protagonista. De hecho, los grandes medios de comunicación disponen de archivos con miles de obituarios, que publicarán en el momento en que se produzca el deceso.

Debido a esta anticipación, los obituarios no suelen publicarse a menos que provengan de una fuente fiable. Se evita, de este modo, la embarazosa difusión de un obituario prematuro (hay antecedentes de estas publicaciones). Esta cautela implica que, si quieres publicar un obituario, probablemente, deberás contar con la colaboración de la funeraria.

Gracias a esta práctica, el obituario publicado post mortem puede difundirse rápidamente pese a estar bien documentado. Es posible, incluso, que el propio difunto haya participado en su redacción o dado su visto bueno.

Cuáles son sus principales diferencias

Ahora que sabes qué es una esquela y qué es un obituario, tan solo queda analizar las diferencias entre uno y otro elemento.

Como habrás comprobado, la esquela es una mera notificación. Por tanto, su extensión es mucho más reducida que la del obituario. No persigue otra finalidad que la de difundir la noticia del deceso e informar del punto de encuentro para celebrar la despedida del difunto.

Por su parte, el obituario es mucho más extenso, ya que pretende ofrecer al público una visión cercana de la personalidad del difunto, o bien arrojar una reflexión sobre su papel en la sociedad.

Por tanto, redactar un obituario siempre será más complejo que redactar una esquela. Sin embargo, existen profesionales especializados en esta clase de tareas que podrán ayudarte a preparar el texto. También es buena idea escribirlo en vida del homenajeado, ya que así podrás entrevistarlo y conocer en detalle su posición sobre los aspectos de su trayectoria que quieras destacar.

En sentido contrario, para redactar una esquela no hace falta ni siquiera conocer en profundidad al fallecido. De hecho, es frecuente que las propias empresas publiquen esquelas sobre sus socios o colaboradores destacados cuando fallecen. Se trata, por tanto, de un formato más impersonal.

Qué opción elegir

Elegir entre una y otra opción queda en tus manos. Por supuesto, un obituario siempre resultará un homenaje más sentido, pero también será más difícil y costoso de preparar y publicar.

Si tan solo quieres comunicar el deceso y citar a los allegados a su celebración, puede que baste con publicar una esquela. Además, esta será tu única opción si no conocías bien al finado.

Por último, debes recordar que esquela y obituario no son excluyentes. De modo que, si lo deseas, podrás elegir ambas opciones.

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