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Traslados funerarios

Traslados funerarios

El coche fúnebre, dentro de todo lo que supone el arte y el protocolo del funeral, es un elemento clave que dignifica el despido de todo ser querido. Con el paso de los años, se han generado modelos nuevos de este tipo de coche, adquiriendo una elegancia más llamativa.

Se trata de un coche distinguible a plena vista, dada su naturaleza larga, e incluso ancha, en la zona trasera, el sitio en el cual se encuentra el féretro donde reposa el cuerpo de la persona fallecida. Por lo general se piensa que este tipo de coche sólo realiza la tarea de transportar un cuerpo de la funeraria a la iglesia y de la iglesia al cementerio.

Sin embargo, la misión de este tipo de automóvil va más allá de eso, ya que juega un papel muy importante en lo relativo a los traslados nacionales e internacionales. En Europa es un coche que genera gran respeto en cualquiera de las autopistas por la que transita, ya que precisamente inspira el sentimiento solemne que irradia el hecho de que en su interior se encuentre una persona fallecida.

El coche fúnebre y su espacio optimizado

Cuando se decide transportar el cuerpo de una persona a través de un coche de esta categoría, este debe cumplir ciertas características para que el traslado funerario pueda ser autorizado y concretarse de manera correcta. Por ejemplo, el coche debe contar con un sistema de correas que permita que el féretro permanezca estable y en el mismo lugar durante todo el recorrido.

Esto evitará que las vibraciones que experimente el auto durante el trayecto, movilicen el ataúd, afectando la atención del conductor hasta el punto de que se genere un accidente de tráfico. Pero al mismo tiempo, cuando el ataúd permanece en el mismo punto donde fue ubicado, se garantiza que el cuerpo del difunto no se lastime con cada movimiento que realiza el coche.

Pero más allá de las condiciones que suponga tener un coche fúnebre, un traslado funerario debe completarse siguiendo otros requisitos que son realmente importantes. Estos dependen de si el traslado es a nivel nacional o internacional:

  • Documento donde se observe la petición y autorización de traslado de la familia.
  • Pasaporte original del difunto.
  • Certificados de defunción.
  • Licencia de inhumación.
  • En caso de ser necesario, acta de embalsamamiento.
  • Carta del consulado.

Esta es propiamente la documentación que debe ser entregada por parte del agente funerario, quien además debe presentar otros documentos que están relacionados con la actividad profesional de la agencia funeraria.

Dentro de dichos documento se encuentra cementerio en el que será sepultada la persona y el completar el cuestionario de Registro Civil. Hay que tener en cuenta además el aeropuerto de destino al que llegará el féretro con el cuerpo; y esto último, es un tema del que se hablará en el siguiente apartado de este artículo.

Los traslados funerarios y las largas distancias

Naturalmente, cuando se habla de traslados funerarios donde las distancias son realmente amplias, como lo puede ser un traslado de un país a otro, resulta necesario contar con el servicio de transporte aéreo. La participación del coche funerario viene a tomar protagonismo a la hora de recibir el féretro en la zona del aeropuerto y conducirlo hasta la sala de velación en la que se iniciará el funeral.

Parece un asunto bastante lógico y obvio, pero detrás del hecho de que un coche funerario ingrese a la zona de descargue de un aeropuerto existe todo un papeleo y ciertos requisitos a cumplir. Una vez más, la naturaleza y la esencia de este coche, le permite ingresar a dicho espacios de manera protocolaria para que el traslado del féretro sea solemne ante la vista de cualquier espectador.

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